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LA VIRGEN DEL ROSARIO

De rostro bello y sereno Ntra. Sra. del Rosario al igual que la de la Esperanza, a la que nos referiremos próximamente, es una imagen de candelero. Talla que porta un rosario en la mano derecha, símbolo de su advocación, y que sujeta el Niño que tiene en la izquierda. Se tienen noticias de su restauración poco antes de finalizar el siglo pasado (1898). Ana Mª Díaz Pérez.

LA VIRGEN DE LA ESPERANZA

Imagen que en 1843 presentaba deficiencias tanto en su rostro como en sus manos, por faltarle algunos dedos, incluso el Niño también mostraba deterioros, lo que motivó que el párroco Victorino Perdigón y Abreu, natural de La Orotava, que había tomado posesión de su cargo el 6 de junio del mismo año, y, al parecer, hombre preocupado por dejar constancia de todo cuanto se adquiría y se hacía en el recinto eclesiástico, la envió a dicha villa para su restauración llevada a cabo por Fernando Estévez, discípulo de José Luján Pérez.
La población de La Guancha realizó una suscripción con la que se le dio mayor tamaño a la efigie, al mismo tiempo que se le incrustaron ojos de crista1.
Esta composición añade un nuevo eslabón para completar el estudio de la obra escultórica de Estévez si tenemos en cuenta que establece su propio taller en La Orotava, de donde era natural, en 1808, en el que acogía los en cargos que le encomendaban desde los distintos puntos del norte tinerfeño, porque a consecuencia de la erupción del volcán en los primeros años del siglo XVIII (1706), Garachico quedó destruido económicamente perdiéndose de esta manera la rivalidad que ofrecían sus talleres. Ana Mª Díaz Pérez.

Andas plateadas de la imagen para procesiones

El 18 de Enero de 2000 la venerada imagen de La Esperanza fue sacada en procesión en las Andas de metal nuevamente plateadas por la empresa Krijer de La Laguna. Estas andas datan del año 1955. Fueron realizadas en La Laguna por César F. Molina.
Don Segundo Cantero Vivas, párroco que fue desde 1948 a 1957, tuvo el gran acierto de dejarnos en un legajo aparte lo referente a la hechura y adquisición de LAS ANDAS DE METAL PLATEADO.
Encontramos en primer lugar una emotiva carta de 1953 dirigida a los feligreses residentes en Venezuela de la que entresacamos lo siguiente: "Bien conocerá Ud. cómo las andas en las que portamos nuestra Imagen Bendita para pasearla por nuestras calles y bendiga. nuestros hogares son las más pobres entre todas las que Ud., mismo habrá observado en las restantes parroquias o pueblos convecinos, y cómo inclusive por ser de madera y tan antigua se hallan en un estado deprimente y que en justicia nos pide su renovación o mejor su sustitución. Nuestro deseo en verdad, como lo es el suyo, es el poder adquirir unas andas nuevas que sean nuestro orgullo, es decir, dignas de nuestro sentir piadoso hacia Ella, nuestra Virgen...; por ello personificando como párroco vuestro sentir común le ruego nos ayude no solamente con su aportación económica sino que también se haga Ud. mismo apóstol de esta empresa entre sus mismas amistades... Para este objeto, de común acuerdo con sus mismos familiares hemos comisionado a Don Antonio González Rodríguez para que a su vez nos remita los donativos recibidos el cual por hoy reside en la ciudad de Caracas- San Agustín del Norte, Bar Sucre, y que adjunto nos enviará la lista de todos los donantes tanto de esta feligresía como extraños".
También se hallan en dicho legajo dos relaciones nominales de donantes con sus respectivas cantidades. La primera lista comprende 117 vecinos de La Guancha que aportan, entre todos la cantidad de 1.119 Ptas. La segunda fue hecha en Venezuela y hace relación a 182 personas con nombres y apellidos con una cantidad que asciende a 3.142 bolívares, de la que hay que derivar 70 bolívares prometidos y no dados. No obstante la cantidad girada fue de 3.252 bolívares que supusieron al cambio 41.034 Ptas. según consta en el recibo de AVISO del Banco Unión de Caracas. Los encargados de la recaudación en Venezuela fueron José Luis Hernández, Antonio González, Pedro Jorge González y José Velázquez, los cuales levantaron acta y firmaron en estos términos: "Nosotros José Luis Hernández, Antonio González, Pedro Jorge González y José Velázquez A., por haber formado parte en la recaudación de fondos para las Andas de la Virgen, hacemos constar que los datos tanto en nombres como de cantidades de cada una de las personas en la presente lista son exactos y en constancia de lo mismo firmamos la presente lista... Caracas, 10 de Marzo de 1954".
Hay también carta manuscrita, fechada el 10 de Junio de 1954, de César F. Molina que se encargó de la confección de las andas y en la que nos da detalles de su hechura. Se citan literalmente sus palabras: "Contenidas en madera de Pino finlandés, pintadas al aceite para su mejor conservación, totalmente recubiertas con metal repujado y con baño electrolítico de plata incluida la parte interior del baldaquino en forma de cúpula octogonal, pero sin recubrir la parte superior ni la parte trasera de los espetes.
Tres varales proporcionados a dichas andas recubiertos y plateados en sus partes vistas.
Sol en madera reforzada de hierro y decorado como lo anterior. Todo según boceto que acompaña.
Medidas aproximadas: Altura total = 2 metros
Ancho total = 1,20 metros
Ancho total del sol = 1,30 metros
El resto de las medidas proporcionadas a la imagen.
Costo total: cuarenta y cinco mil pesetas.
Hay recibo de 9 de Febrero de 1955 con el coste total incluido su transporte de 45.300 Ptas. firmado por Molina que dice: "Por andas para Ntra. Sra. de la Esperanza según presupuesto del 10 de Junio de 1954".
No dejamos de mencionar un recibo adicional firmado por el mismo Ornamentista de 1.250 Ptas. "Por cuatro horquillas y varal" en fecha 29 de Agosto de 1955.
Según testigos presenciales al principio las andas eran celosamente guardadas después de las fiestas en el Camarín. Luego el poco cuidado y las humedades hicieron que el plateado se fuese perdiendo hasta el punto que en 1982 se restauraron y recuperaron las andas de madera. Esto ocasiona olvido en unos y preocupación en otros. Sin embargo en alguna fiesta de los años siguientes se colocaba la imagen en ellas naciendo el deseo en muchos de un futuro plateado. Se consultó a varios plateros. Hubo varios presupuestos. Pero las restauraciones de los distintos retablos del templo hizo retrasar esta obra.
Ante el peligro de perder alguna de las piezas, el Camarero Mayor de la Imagen Don Manuel García González las coloca en el nicho central del Retablo Mayor con la imagen de La Esperanza por lo que el deterioro quedó al descubierto.
Es el Camarero de la imagen el que contacta con la empresa Krijer para que dé un presupuesto y es el párroco el que llama a los vecinos a colaborar. Se reúne la Comisión Pro Restauración. Se reparten sobres por las casas como se había hecho en otras ocasiones. Se recauda de ellos 405.900 Ptas. El resto hasta llegar a 1.260.000 Ptas., que fue el presupuesto de la obra se sacó de la fábrica de la Parroquia.
En Enero de 2000, después de la Celebración del. 18 de Enero, fue entregado el último pago parcial, según consta en el Libro de Cuentas de la Parroquia. Sebastián García Martín.

CORONA DE LA VIRGEN DE LA ESPERANZA

La imagen posee una corona de oro en filigrana donada por un emigrante canario. En el Inventario de 1875 se encuentra la siguiente anotación: “Una corona de oro a la filigrana donada por don Sebastián Luis de Ávila, residente en la provincia de Mérida, Venezuela”. Lleva inscrita esta leyenda:

Esta corona dedica
La madre que me crió
Que le devuelva suplica
La vista que ya perdió

Don Jesús Hernández Perera en el libro de Orfebrería de Canarias (Madrid 1955) escribe: “El legado de América... piezas pequeñas... pocas tan interesantes como las coronas de la Virgen regaladas por los canarios emigrantes. Las hay de plata y hasta de oro como la corona de la Virgen de La Esperanza de La Guancha”.

EL NIÑO DEL DULCE NOMBRE DE JESÚS

Otra escultura, en madera, que merece especial atención es la del Dulce Nombre de Jesús que nos revela a una criatura de semblante ingenuo y expresión alegre. La primitiva imagen estaba en 1855 muy deteriorada pues carecía de manos y pies además de ser demasiado pequeña. Gracias a la iniciativa del cura Perdigón se pudo contar con una nueva talla, ya que al enterarse de que en el que fue convento de Santo Domingo en La Orotava se guardaba una figura en buen estado, recurrió al Gobernador Ecónomo quien se la concedió, aunque se presentó un obstáculo: el referido Niño era propiedad de la familia Román de la Villa; sin embargo, lo que se creía un impedimento tuvo fácil solución porque estos señores se lo eximieron junto con dos túnicas, una de raso blanco y otra verde. Estos objetos le fueron entregados por D. Domingo Chávez, Arcipreste de la Villa y Beneficiado del Realejo de Arriba, y trasladados por D. Victorino, llegando el 12 de julio a La Asomada, en donde se había dispuesto un altar y se habían engalanado las calles para ser acogido en medio de una gran multitud de gente. Fue colocado en la iglesia en el sitio que ocupaba el anterior.
Al año siguiente (1856) la parroquia de La Guancha pagó por derechos de adquisición 68 reales de vellón al Arciprestazgo de La Orotava, lugar que ha jugado un papel trascendental en lo que atañe a la imaginería, y si esta localidad fue la poseedora del Dulce Nombre de Jesús, también allí, en 1912, se restauraría por D. Nicolás Perdigón Oramas, cuando estaba al frente del templo guanchero D. Trino Hernández Rodríguez, conforme a la reseña que se lee en su pedestal. Ana Mª Díaz Pérez.


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© Parroquias: El Dulce Nombre de Jesús. La Guancha y San José. San Juan de la Rambla. Tenerife (Canarias). 2003