PUNTO DE ENCUENTRO
Pag. 1

Revista
Nº l6 Septiembre


Diversión y evasión

Vamos a empezar por ir al Diccionario de la RAE y ver como define estos conceptos: “Diversión”: Acción y efecto de divertir o divertirse. "Divertir": Apartar, desviar, alejar. Otra acepción es: entretener, recrear. Una tercera: Dirigir hacia otra parte el humor. El diccionario también nos indica que "andar o estar mal divertido" es: Vivir entregado a los vicios.
Si miramos la palabra "evasión": Acción o efecto de evadirse. Y "evadir": Evitar un daño o peligro inminente, en una segunda acepción: Eludir con arte o astucia una dificultad prevista y en una tercera: fugarse, escaparse.
Con estas definiciones ya vamos teniendo una idea de lo que supone divertirse y también casi podemos ver que evadirse consiste en evitar dificultades o, por extensión, problemas. O sea, que aquellos que buscan evadirse están evitando problemas. Podemos entender que uno se evade de forma temporal de un problema para afrontarlo posteriormente pero todos convendremos en que vivir evasivamente conduce al fracaso. Aceptamos pues la evasión temporal como algo constructivo y positivo para el individuo. Hay problemas o situaciones que no tienen solución, por ejemplo, ante la enfermedad de un ser querido, una vez que hemos actuado en la forma conveniente que es ponerlo en manos de profesionales y dar nuestro afecto ya solo nos queda vivir en esa situación. Entonces podemos aceptar que el individuo necesita "evadirse" temporalmente de esa situación, necesita "huir" del problema. Al menos durante un período de tiempo me distraigo del problema y mis sentidos y mis afectos se dirigen a otros aspectos vitales más gratificantes. Aquí nos encontramos ya con unade las acepciones de divertir que es alejar, desviar o apartar. El individuo, por medio de la diversión se evade de un problema.
Pero también la diversión puede utilizarse como un puro efecto de recreo o entretenimiento, sin necesidad de huir de problemas, sin necesidad de evadirse, con un fin en sí mismo.
Cuando se habla de "una diversión sana" se habla de lo contrario que nos indica el Diccionario de la RAE en la definición de "mal divertido" (vivir entregado a los vicios). Pero estos son terrenos pantanosos. Cuando empezamos a calificar conductas podemos empezar a crear polémicas y hacer juicios de valor sobre los que caben muchas interpretaciones. Pero vamos a entrar a analizar las diferentes acciones o conductas más frecuentes en nuestra cultura que sirven de diversión-evasión. Un factor muy influyente es la edad. No es lo mismo la diversión para un niño de 5 años que para un adolescente que para una persona en los cuarenta o en los sesenta. Y no podemos olvidar la necesidad de diversión de los discapacitados.
Podemos hablar de conductas pasivas que serían todos aquellas en las que se visionan espectáculos culturales, deportivos o naturales y conductas participativas y creativas de estos mismos elementos. Luego tendríamos un grupo de acciones en las que hay una relación con otras personas. Creo que no es necesario extenderse en este apartado pues en la mente de todos está las diferentes formas de diversión, evasión u ocio de nuestro sistema.
Si es interesante entrar en un aspecto de mucha importancia y preocupación social como es el uso de sustancias para la diversión-evasión. En primer lugar hay que citar el alcohol, que por ser legal y formar parte de la cultura presenta unas características diferentes. Luego el resto de drogas ilegales (cannabis, cocaína, heroína y anfetaminas y sus derivados), aunque en cuanto al potencial de daño y abuso no cabe distinguir entre legales y no legales.
La pregunta es: ¿Porqué muchas personas necesitan el uso de sustancias para la diversión-evasión? Volviendo al inicio de este comentario, muchas personas utilizan las drogas como evasión, unos con las ideas claras y otros sin conciencia clara. Pero un amplio grupo utiliza las drogas como forma de aumentar o estimular la diversión. En ambos casos cabe una intervención de profesionales para enseñar al individuo a enfrentarse a las circunstancias adversas por una vía más sana y racional y, por otra parte, hay que lanzar una mirada a la sociedad en la que vivimos y ver los valores que promociona.

Saulo Pérez Gil. Psiquiatra

VOLVER

 

 
© Parroquias: El Dulce Nombre de Jesús. La Guancha y San José. San Juan de la Rambla. Tenerife (Canarias). 2003