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Vamos a empezar por ir al Diccionario de la RAE y ver como
define estos conceptos: “Diversión”: Acción
y efecto de divertir o divertirse. "Divertir": Apartar,
desviar, alejar. Otra acepción es: entretener, recrear.
Una tercera: Dirigir hacia otra parte el humor. El diccionario
también nos indica que "andar o estar mal divertido"
es: Vivir entregado a los vicios.
Si miramos la palabra "evasión": Acción
o efecto de evadirse. Y "evadir": Evitar un daño
o peligro inminente, en una segunda acepción: Eludir
con arte o astucia una dificultad prevista y en una tercera:
fugarse, escaparse.
Con estas definiciones ya vamos teniendo una idea de lo que
supone divertirse y también casi podemos ver que evadirse
consiste en evitar dificultades o, por extensión, problemas.
O sea, que aquellos que buscan evadirse están evitando
problemas. Podemos entender que uno se evade de forma temporal
de un problema para afrontarlo posteriormente pero todos convendremos
en que vivir evasivamente conduce al fracaso. Aceptamos pues
la evasión temporal como algo constructivo y positivo
para el individuo. Hay problemas o situaciones que no tienen
solución, por ejemplo, ante la enfermedad de un ser
querido, una vez que hemos actuado en la forma conveniente
que es ponerlo en manos de profesionales y dar nuestro afecto
ya solo nos queda vivir en esa situación. Entonces
podemos aceptar que el individuo necesita "evadirse"
temporalmente de esa situación, necesita "huir"
del problema. Al menos durante un período de tiempo
me distraigo del problema y mis sentidos y mis afectos se
dirigen a otros aspectos vitales más gratificantes.
Aquí nos encontramos ya con unade las acepciones de
divertir que es alejar, desviar o apartar. El individuo, por
medio de la diversión se evade de un problema.
Pero también la diversión puede utilizarse como
un puro efecto de recreo o entretenimiento, sin necesidad
de huir de problemas, sin necesidad de evadirse, con un fin
en sí mismo.
Cuando se habla de "una diversión sana" se
habla de lo contrario que nos indica el Diccionario de la
RAE en la definición de "mal divertido" (vivir
entregado a los vicios). Pero estos son terrenos pantanosos.
Cuando empezamos a calificar conductas podemos empezar a crear
polémicas y hacer juicios de valor sobre los que caben
muchas interpretaciones. Pero vamos a entrar a analizar las
diferentes acciones o conductas más frecuentes en nuestra
cultura que sirven de diversión-evasión. Un
factor muy influyente es la edad. No es lo mismo la diversión
para un niño de 5 años que para un adolescente
que para una persona en los cuarenta o en los sesenta. Y no
podemos olvidar la necesidad de diversión de los discapacitados.
Podemos hablar de conductas pasivas que serían todos
aquellas en las que se visionan espectáculos culturales,
deportivos o naturales y conductas participativas y creativas
de estos mismos elementos. Luego tendríamos un grupo
de acciones en las que hay una relación con otras personas.
Creo que no es necesario extenderse en este apartado pues
en la mente de todos está las diferentes formas de
diversión, evasión u ocio de nuestro sistema.
Si es interesante entrar en un aspecto de mucha importancia
y preocupación social como es el uso de sustancias
para la diversión-evasión. En primer lugar hay
que citar el alcohol, que por ser legal y formar parte de
la cultura presenta unas características diferentes.
Luego el resto de drogas ilegales (cannabis, cocaína,
heroína y anfetaminas y sus derivados), aunque en cuanto
al potencial de daño y abuso no cabe distinguir entre
legales y no legales.
La pregunta es: ¿Porqué muchas personas necesitan
el uso de sustancias para la diversión-evasión?
Volviendo al inicio de este comentario, muchas personas utilizan
las drogas como evasión, unos con las ideas claras
y otros sin conciencia clara. Pero un amplio grupo utiliza
las drogas como forma de aumentar o estimular la diversión.
En ambos casos cabe una intervención de profesionales
para enseñar al individuo a enfrentarse a las circunstancias
adversas por una vía más sana y racional y,
por otra parte, hay que lanzar una mirada a la sociedad en
la que vivimos y ver los valores que promociona.
Saulo
Pérez Gil. Psiquiatra
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