El director general de la FAO y el director ejecutivo de ONUSIDA presentaron en Ginebra el último informe del programa de las Naciones Unidas sobre esta terrible enfermedad, en esta ocasión con una novedad: por primera vez estos dos organismos se han unido para explicar la relación entre la agricultura, la alimentación y el Sida. Las instituciones agrícolas necesitan responder urgen temente a la epidemia, que continúa asolando muchas zonas rurales en los países en desarrollo y poniendo en peligro el derecho al sustento de millones de personas. El informe hace un llamamiento a dichas instituciones para que intensifiquen sus esfuerzos contra la enfermedad.
La mayoría de los países africanos más gravemente afectados por el VIH son también los que más dependen de la agricultura. En estos países, el Sida ha hecho que lo que antes era escasez de ali mentos pase a convertirse en una crisis alimentaria importante. El hambre y la pobreza, agravadas por el Sida crean un circulo vicioso. En lugares donde los campesinos y sus familias caen enfermos, éstos cultivan menos tierra, la productividad agrícola dis minuye, y el hambre y la malnutrición aumentan. Muchos niños se quedan huérfanos antes de aprender a cuidar su explotación agrícola y a sustentarse por si mismos. El informe apremia a tener presentes las necesidades de un número creciente de personas mayores, mujeres y niños. Y aclara que “se necesita un cambio de un enfoque basado en la producción a otro centrado en las personas”.
Pese al incremento de los fondos dedicados a la acción mundial contra el Sida por parte de gobiernos, organismos internacionales y otros donantes, se estima que en 2005 se necesitarán 10.500 millones de dólares para un conjunto mínimo de programas de prevención, tratamiento, atención y apoyo. Según ONUSIDA, la reducción de la carga de la deuda para los países pobres puede dar un impulso a la lucha contra la enfermedad en los lugares donde es más necesaria.
Informe de ONUSIDA