La construcción de un mundo único interconectado tiene dos caras, como un monte difícil de escalar: la buena y la mala. Por la buena cara se sube a la mundialización, por la cual los seres humanos se unen y se hacen interdependientes con la tierra.
La mala cara conduce a la globalización, realmente existente, por la cual el mundo se hace desigual y antagónico; es un proceso excluyente, dominado por el capitalismo salvaje. Produce una brecha cada vez más amplia entre países pobres y países ricos, fomenta la devastación de los recursos naturales y favorece la destrucción sistemática de las estructuras colectivas y el dominio de la cultura comercial por encima de las culturas particulares. ¿Cómo se puede dar un rostro humano y liberador a la era global? ¿Có mo se puede transformar la globalización en mundialización?
• El sistema económico se ha convertido en un sistema planetario, mediante la internacionalización de la producción, mediante la circulación de mercancía y mediante la movilidad del capital financiero. Estos tres procesos han creado un Norte global (constituido por las élites) y un Sur global (de mayorías pobres).
Sin embargo, estos procesos han convertido en metas alcanzables la erradicación de la pobreza, la emergencia de la ciudadanía mundial, la universalidad de los derechos humanos, y la mejora sustantiva de la educación y la salud.
• La mundialización solidaria ofrece la solidaridad como un nuevo principio vital, que empieza en la conciencia y en los hábitos del corazón e impregna, desde el consumo responsable hasta los estilos de vida y la creación de políticas redistributivas. La fuerza de la solidaridad convierte el mundo-mercado en un mundo-hogar. Si en el mundo hay de todo para todos, si la Tierra proporciona suficientes recursos para la supervivencia de todos sus habitantes, ofenden las inmensas desigualdades económicas. Ese mundo podría escolarizar a todos los niños con sólo una rebaja del uno por ciento en gastos militares. Con el gasto en cosméticos en Estados Unidos se podría universalizar la educación básica, y con el consumo de helados en Europa se podrían atender las necesidades de agua, salud y alimentación en los países pobres.
• El mundo se globaliza mediante la movilidad de los trabajadores que buscan en otra parte lo que no encuentran en su país. Y esta realidad provoca, en algunos, odio y hostilidad, exclusiones y desprecios.
Para la mundialización, por el contrario, la inmigración es una ocasión para crecer humanamente y ampliar el "nosotros humano". Las migraciones de Sur a Norte y de Este a Oeste, que escapan de la pobreza local y rompen el círculo de la resignación, son la vanguardia de un mundo único, en el que se les reconoce como ciudadanos del mundo con sus derechos y sus responsabilidades.
Globalización social
• En la globalización económica, la libertad consiste en tener autonomía para aumentar el poder de compra; la libertad es una función de la propiedad, que sólo puede existir a costa de otros semejantes. Lo que para unos es libertad, para otros es exclusión. La riqueza de unos empobrece a otros. La sociedad globalizada está formada por individuos aislados, dueños de si mismos, de las cosas y de los otros, que desprecian las estructuras colectivas.
Para la mundialización, por el contrario, la libertad es la capacidad de compartir con los otros y reconocerles como personas en la mesa compartida de la humanidad. Cuando se vive participando en la vida de los otros, las personas se sienten libres. De esta mutua participación se origina un bello modo de vivir. El respeto, la disponibilidad mutua, la amistad y el amor al otro no representan una barrera para mi libertad personal. La sociedad ideal está formada por comunidades solidarias en las cuales las personas se comprometen las unas por las otras, a través del dar y recibir, escuchar y hablar, llamar y responder.
• En el ámbito político, la globalización presenta también una mala cara, en la medida que escapa a todo control de mocrático, nacional e internacional y favorece el gobierno de los grandes intereses mundiales por el desgobierno del mercado.
La mundialización exige la creación de instituciones internacionales, que ejerzan control sobre los mercados anárquicos. Sólo si la globalización se somete al control democrático, creará opor tunidades de crecimiento y justicia para todos. Las dictaduras necesitan de la pobreza para sobrevivir, mientras que la profundización de la democracia las erradica. La globalización sólo favorece al desarrollo humano si al mismo tiempo se fortalecen las instituciones públicas nacionales e internacionales, a fin de so meter a derecho a la multitud de agentes que causan desgarros y exclusiones.
Globalización cultural
• La globalización tiene su cara mala en el nacimiento de una cultura mundial uniforme y vacua, de puro entretenimiento, que ignora las tradiciones de los pueblos, silencia las memorias colectivas, unifica la diversidad, asimila las diferencias y destruye la alteridad. La globalización lleva inscrita la ideología del conquistador, que destruye las singularidades culturales. Desde el 11 de septiembre, ha nacido un nuevo candidato a constituirse en alma de la globalización, el miedo ante el terrorismo, que ha creado aliados y enemigos.
La mundialización cultural, por el contrario, tiene su cara buena en la rapidez y extensión de la información, que produce una sociedad mundial más informada y formada, a través de las nuevas tecnologías de la comunicación y del diálogo e intercambio entre culturas. En la mundialización con rostro humano, las culturas se abrazan y se enriquecen y nadie reconocerá su propia humanidad si no reconoce, primero, la de los otros. Tendrá que nacer una conciencia planetaria que se domicilie en la dinámica de dar y recibir en reciprocidad, ya que, co mo decía Helder Cámara, “no hay nadie que sea tan rico que no pueda recibir nada, ni tan pobre que no pueda dar algo ”
Joaquín García-Roca
Doctor en Sociología y Teología, profesor de la Fac. de CC. Sociales de la Universidad de Valencia.