| Hablando
con D. Antonio María |
La
verdad es que casi no lo creíamos. Nos habían
contado mucho del Hogar Santa Rita II pero no lo habíamos
visitado. Sabíamos que varios vecinos de nuestra parroquia
estaban acogidos en él y decidimos hacerles una visita.
Quedamos realmente impresionados. Nada más llegar a
la recepción tuvimos la suerte de encontrarnos un colaborador
voluntario que fue todo amabilidad con nosotros. Nos llevó
por toda la casa: Sala de estar, la Capilla, el Salón
de Actos, la Biblioteca, las habitaciones, el gimnasio, el
balneario, la cocina, los comedores, lencería, ascensores,
barbacoas, aparcamientos, sótano... Nos decía:
“En cada planta tenemos dos ascensores. Uno grande
y otro pequeño. Entre los cuatro edificios hay ocho...”
“Todo el complicado de máquinas del balneario
es vigilado constantemente.” “La cocina dispone
de máquinas variadas que están siempre preparadas”
“El departamento de mantenimiento se encarga de que
la residencia esté siempre en perfectas condiciones.”
“Hemos preparado un comedor en el piso de arriba
para mejor atender a los ancianos que están en silla
de ruedas”.
En la Biblioteca se encontraba trabajando Don Hermenegildo
Muñoz Rodríguez. “Pasen, exclamó
amablemente, pueden coger el libro que quieran. Hay 10.000.
Aquí se prepara también la revista informativa
del Hogar Santa Rita COMO LAS ABEJAS.”
Quedamos admirados de la limpieza y el orden
que se respiraba por toda la casa. Pero sobre todo nuestra
mayor admiración se la llevó el trato exquisito
y la delicadeza hecha veneración del personal hacia
el anciano, tanto al que podía valerse por sí
mismo como al que los años o la enfermedad lo tenían
impedido.
Volvimos a la recepción. Allí
estaba Don Antonio, con sotana y fajín negros, solicitado
por todos y hecho oídos a todos. De él se ha
dicho que “es un cura peculiar que sortea obstáculos
sin arrugarse, que involucra a semejantes y que compromete
a responsables de instituciones y organismos”. Nos saluda
cariñosamente y sin más lo abordamos a preguntas:
-¿De dónde ha sacado Ud. los
medios para realizar este milagro?
-«Dios proveerá» le oía yo decir
desde pequeño a mi madre y no lo entendía. «Dios
proveerá» le decía Abraham a su hijo Isaac
y tampoco él lo entendía. Cuando iba a poner
en marcha el «Hogar Santa Rita I», hace trece
años, don Damián Iguacen Borau, obispo de Tenerife
en ese entonces, me dijo: ¿tú has pensado en
el mantenimiento de los Ancianos, de las instalaciones y de
los trabajadores? y yo le contesté: «Don Damián
yo todavía creo en Dios y como decía mi madre
«Dios proveerá». Él sonrió
y me bendijo y así comenzó la historia del «Hogar
Santa Rita>.
-¿Cuánto tiempo le ha llevado?
-Han pasado ya trece años y ahora además
existe el «Hogar Santa Rita II» y novecientos
cinco Ancianos albergados en ellos y una plantilla de trescientos
trabajadores directos y jamás nos ha fallado la divina
providencia. Un día dijo el Señor que se preocupaba
de los pajarillos y de los lirios del campo y que sin su permiso
no se caería una hoja de un árbol ni un pelo
de nuestras cabezas y yo me pregunto: ¿Cómo
se va ha olvidar de éstos mis viejitos que Él
quiere tanto? lo que me toca a mí es ser fiel y estoy
convencido que no existe ni la casualidad, ni la coincidencia,
ni el azar, ni la fatalidad, ni el destino ciego. Todo es
providencial. Dios dirige la historia y «está
en todo». Está claro que la principal preocupación
de Dios somos nosotros los hombres.
-¿Con qué ayuda cuenta?
-Ustedes, nuestros bienhechores, nuestros socios-protectores,
ustedes cuantos nos ayudan en ropa, alimentos, dinero y otras
donaciones,
son «las manos misteriosas de Dios». A través
de ustedes Dios cuida de todos sus hijos. Él es el
que les ha tocado a ustedes en su corazón y ustedes
le han abierto las puertas con su colaboración. ¿Recuerdan
aquello de «tuve hambre y me diste de comer, estuve
enfermo y me hiciste una visita? ¿Se acuerdan ustedes
de la respuesta? «Cada vez que hiciste un bien a alguien,
a mí me lo hiciste» Siéntanse ustedes
orgullosos de ser llamados por Dios. Es el mismo Dios que
ahora les está dando una oportunidad para ganarse el
Cielo. Dios les multiplicará a ustedes por cien, cuanto
nos han donado.
-¿Estará Ud. agradecido?-
- Sí, doy gracias al buen Dios por haberme encontrado
tanta gente buena en mi vida, gracias por tantos buenos amigos,
gracias por tantas buenas personas que nos ayudan, que nos
animan, que nos comprenden y que nos perdonan. Puedo decir
personalmente que jamás he encontrado yo una persona
mala; quizás no amada, no comprendida. Yo no digo que
no exista sino que yo no la he tropezado.
-Dice Ud. que tiene novecientos cinco ancianos
acogidos, ¿cuál es su procedencia?
-Ahora mismo hay viviendo entre nosotros
ancianos procedentes de Rusia, Polonia, Alemania, Finlandia,
Italia, Francia, Inglaterra, Bélgica, Noruega, Colombia,
Argentina, Cuba, Venezuela, Senegal, La India; ancianos procedentes
de las 7 Islas Canarias, (de
53 municipios) y de la Península. Hemos constatado,
que contando con los que ya marcharon al cielo, han vivido
con nosotros ancianos procedentes de las 17 comunidades autónomas,
Ceuta y Melilla. ¡Qué maravilloso mosaico! Así
será el Cielo. Nos hemos acostumbrado a vivir «en
pequeño», lo que ocurre en la calle en las Islas
Canarias, por ser un lugar privilegiado para el Turismo. Lo
único es que no son turistas ricos sino extranjeros
pobres.
-Somos de los municipios de La Guancha y
San Juan de la Rambla, ¿cuántos vecinos nuestros
están actualmente alojados?
-Hay dieciocho, nos respondió
después de haber preguntado a las auxiliares. Tuvo
la deferencia de darnos la lista con los nombre y apellidos.
-La edad de los acogidos requiere atención
médica constante, ¿cómo lo soluciona?
-Tenemos cinco médicos diarios.
-Nos han dicho que el Hogar cuenta con un
balneario abierto no sólo para lo internos sino también
para el público en general. ¿Es eso cierto?
- Sí, el Balneario Santa Rita,
es un templo de belleza al alcance de cualquiera. Su objetivo
es ofrecer un espacio de bienestar, salud y belleza. El «Spa»,
que significa -Salus per Aquam-, es un nuevo concepto dedicado
a la relajación, el cuidado de la salud y de la belleza
por medio de los diferentes aparatos y servicios con tratamientos
basados en las aguas y en productos procedentes de la naturaleza
(fangos, algoterapia, etc)
-Es decir que cualquier persona puede tener
acceso al balneario. ¿Qué tiene que hacer para
inscribirse?
- Para formar parte del Balneario como socio, tan sólo
debe llevar 2 fotografías de carnet, 1 fotocopia de
la tarjeta sanitaria (sólo en caso de ser pensionista),
aportarás tus datos personales para que desde ese mismo
instante realicen tu ficha como socio del Balneario..Una vez
realizado esto, te entregarán un carnet con un número
de socio y fecha de entrada (el cual deberás traer
diariamente al Centro) y por último, y para concluir
la inscripción, abonar la cuota mensual de 45 euros.
La conversación no pudo seguir por
más tiempo, pues el Padre Antonio es requerido urgentement e.
Pero sí estuvimos charlando largamente con varios feligreses
de nuestras parroquias. Las circunstancias de la vida, o mejor
la divina providencia, los han llevado a vivir en ese ambiente
de amistad y alegría, en ese ambiente de una verdadera
familia.
Regresamos realmente impresionados con el propósito
de colaborar con esta obra que no puede ser sino de Dios. |
"Cartas
a mi querido amigo Teófilo" |
Se
ha recibido el Boletín Informativo nº 36"Como
las Abejas" del Hogar Santa Rita perteneciente a los meses
Noviembre - Diciembre de 2007. El padre Antonio publica una serie
de cartas tituladas "a mi querido amigo Teófilo" donde trata de dar respuesta a las preguntas que constantemente
le hacen.
Dado el interés que suscitan, le damos cabida en nuestra
página.
Hola mi buen amigo Teófilo: paz y bien.
Mi buen amigo Teófilo. Hoy más que nunca te deseo mi saludo de paz y bien. ¡Con qué palabras podré yo expresar mis sentimientos, ante está trágica noticia, que sin duda, ha envuelto de angustia tu vida y es normal que te estalle la cabeza de Impotencia.
Me enteré de esta fatídica noticia, por unos vecinos, que te conocen a ti y saben también de la amistad que nos une. En donde yo vivo, no llega el periódico, en que salió la noticia, de la muerte de tu hija, ni la esquela en la que se indicaba el día del entierro y la Santa Misa por su Alma. De haberme enterado a tiempo, de seguro que hubiera ido a acompañarte en ese doloroso momento.
Ya ha pasado todo y ahora toca afrontar el día siguiente. Sé que no es nada fácil, pues, para tenerlo más difícil, vivía en tu propia casa, aunque fuera en el segundo piso. Ahora está sorda la casa, vacía. Tu hija era muy padrera y todos los días entraba en tu casa y muchas veces comía contigo, especialmente los domingos y días de fiesta, en que tú y ella tenían el día libre.
Era tu única hija. Por muchas palabras que yo te diga, es imposible devolver la vida a tu hija. En el día del suceso y en los posteriores, habrás oído de todo. Todos quieren saber el por qué y le dan vueltas y más vueltas a la cabeza. que, qué problemas tendría, que seguramente fue por estar aburrida, porque la pareja con la que estaba, se desapareció, y se ha desatendido de la hija, o que tenía problemas económicos, porque estaba metida en las drogas. Sabe Dios cuántos más revoltillos que comentan o se inventa la gente y todos exageran a su manera, buscando culpables o mil razones para entender lo intendible.
Por otra parte ella no culpa a nadie en su escrito, que ahora forma parte del sumario, y lo mismo los datos que pueda aportar la autopsia. Lo demás son conjeturas aventureras: pero la gente es así, desde que el Mundo es Mundo. Además no te lo comentan a ti, sino que se lo van pasando unos a otros solapadamente, añadiendo todos un poco de su cosecha.
El problema lo tienes tú y tu familia. Dentro de poco ya nadie hablará del asunto y lo habrán olvidado todo: pero tú no lo tienes tan sencillo y tienes que enfrentarte a todas las consecuencias. Yo ¿Qué puedo aconsejarte? Me podrás decir que es muy fácil nadar fuera del agua. Lo que es seguro. es que lo he puesto en manos de Dios, para que me ayude a acertar en las palabras adecuadas. Lo que he hecho, antes que nada. es haber ofrecido la Santa Misa que he celebrado hoy y el Santo Rosario, por su Alma, y para que a ti Dios te ayude a aceptar lo que no estuvo en tus manos impedir. Ni el mismo Señor pudo impedir, que Judas se ahorcara. en un momento de soledad, de desánimo y de desesperación, porque aunque no lo entendamos. Dios es sumamente respetuoso con la libertad de todos los hombres.
Ella es consciente de que está mal lo que va a hacer y por eso te pide que reces para que no se condene. Y además te encomienda el cuidado de su niña. Yo creo que no debemos perder el tiempo en buscar las motivaciones y los culpables de esta terrible desgracia, porque ya nada le hará volver a la vida y ella se llevó a la tumba el principal motivo por el que decidió, disponer de su vida.
Mira, mi querido amigo Teófilo, has de convencerte que Dios quiere más a tu hija que tú y que nadie, pues, a su vez. es más hija de Él que de su propio padre de la Tierra. Hay muchas cosas positivas en tu hija y en eso, creo yo, que debes cimentar tu confianza, en que tu hija está en el mejor de los lugares. Es perder el tiempo, el querer averiguar, en dónde está ahora. Pienso que lo más acertado y simple es convencerte que está en manos de Dios, que es lo mismo que decirte que está en buenas manos. ¡Quién sabe, si en el último segundo de su vida, pidió profundamente perdón al Señor y en ese mismo segundo el Padre Dios, que tanto la quiere ` le perdonó!
Antiguamente, las personas que se quitaban la vida, no recibían sepultura eclesiástica, ni entraban en la Iglesia, ni se decía Misa por ellas y aún había en los cementerios un lugar especifico para enterrarlos, porque se consideraban condenados. Actualmente no es así, porque nadie puede saber lo que pudo pasar en el último momento. ¿Quiénes somos nosotros para emitir un juicio condenatorio a nadie? Dios es el Señor y el juez y sabemos que Dios es infinitamente misericordioso y se agarra del más ínfimo detalle para salvar a sus hijos, los hombres. Acuérdate de aquel famoso "buen ladrón", que apenas abrió la boca para decir: "Señor, acuérdate de mí", inmediatamente, sin consultarlo con nadie, porque era Dios, le afirma, que ese mismo día estará con El en el Paraíso, sin ni siquiera pasar por el Purgatorio.
Ese es Dios, así de grande, así de infinitamente bueno y perdonador. Basta la más mínima expresión de pedir perdón, para dar la total absolución de los pecados. Aún de los más graves.
Por eso no he querido entrar en la posible causa de la determinación de tu hija, porque, entre otras cosas, ya nada podemos hacer. El escrito que te ha dejado es abiertamente positivo y no da pie, en absoluto, para deducir su condenación eterna, que es algo muy serio y trascendental. Ahora tienes por delante un reto muy importante, que es sacar adelante a tu nieta que es sin duda el mejor recuerdo, que tu hija te ha dejado.
Es volver a empezar la historia, valiéndote ahora de tu larga experiencia. Dile las cosas bonitas de tu hija, las cosas buenas que hizo. Amplía las fotografías más bonitas que tengas de tu hija y ponla bien visible en la entrada de tu casa y otra copia en la habitación de tu nieta, para que la quiera, para que no le tenga miedo. Busca una foto en que esté sonriendo y en que este más guapa. Háblale de Dios, háblale del Cielo, dile que está viva, por encima de las estrellas, que toda su vida fue muy buena hija, y que no sabemos, por qué se despidió de este Mundo de esta manera, ni hace falta saberlo. Infunde en tu nieta un espíritu alegre, y de confianza en el buen Dios.
Tú, mi buen amigo Teófilo, mantente firme. Que tu nieta nunca te encuentre triste, aunque tengas diez mil razones para estarlo. Saca fuerzas, de donde no las tienes, aférrate más a Dios, que te ayudará a comprender lo imposible y no se te ocurra pedirle cuentas a Dios, y menos hacerle culpable, y responsable de la libre determinación de tu hija.
Tienes por delante un largo camino que recorrer a tus años y es necesario que pidas fuerzas a Dios, a la Virgen Santísima y a todos cuantos hoy viven ya felices en el inmenso Cielo. Tu vida personal está claro que tiene que ir por otros derroteros y en ninguno de los modos puede dar la impresión de que te tambaleas, de que estás abatido, deprimido, angustiado y triste. Tienes que realizar en tu vida una nueva estructura y actuar con un espíritu joven, pues, vas a tener que educar y sacar adelante a tu nieta, no como nieta, sino como hija. Esta es la hermosa herencia que te ha dejado tu hija. Tienes que estar animado, positivo, aunque las amarguras las lleves por dentro.
Tienes que hacer de tripas corazón, como se suele decir, y emprender de nuevo el camino y acudir más a Dios, porque lo necesitas. Infunde en tu nieta un espíritu constructivo, un espíritu alegre y generoso. Enséñale a amar a Dios y dile que su mamá le espera en el Cielo, después, de que cumpla su misión en la Tierra.
Háblale de acontecimientos bonitos, nunca le hables de miedos, de terror. Háblale de amor y jamás de odio o de venganza o de rencor. Edúcale el corazón para que sólo dedique su vida al amor y quita esa hoja negra del diario de la vida de tu hija, y conserva todas las páginas bonitas que tiene y háblale con toda confianza; seguro de que ella ya vive feliz por encima de las estrellas, el lugar donde brille siempre el sol, y en donde solo se respira amor y paz.
Hasta siempre amigo, no te olvides mi amigo Teófilo, que estamos viviendo un nuevo capítulo de la historia y el anterior capítulo tiene punto y final. Mira siempre adelante, hacia el nuevo día. Haz que renazca en ti la alegría y mantén siempre ese rostro amable, bonachón y sonriente que siempre has tenido y este acontecimiento, ciertamente determinante en tu vida, no te lleve a la tristeza y el abatimiento, sino para que Dios aumente tu fe, y te sirva de estímulo y acicate, para sacar de tu nietita, una verdadera Santa y entregues algún día a la humanidad una mujer honesta, optimista y alegre, como siempre fuiste tú.
Hasta siempre, Teófilo, no dudes de llamarme o escribirme cuantas veces lo desees. Chao.
Antonio María Hernández Hernández
|
Carta perteneciente a Enero - Febrero de 20087. Publicada en la revista "Como las Abejas"
Nº37
Carta a mi querido Teófilo
Carísimo amigo mío, Teófilo. Gracias por tus palabras, gracias por la confianza depositada en mi persona. Trataré de no fallarte. Yo me siento muy a gusto, conversando contigo, que es lo que me parece esta peculiar relación de amistad, a través de unas cartas. Ya, como que me he acostumbrado a recibir tus cartas, siempre me pregunto, ¿Qué me va a contar hoy mi querido amigo Teófilo? Hoy, como siempre, me ha sorprendido tu sinceridad, tu transparencia. Me cuentas el problema que tienes para vivir cristianamente en el ambiente en que te desenvuelves y aún me dices que yo mismo obraría como tú, si estuviera en tu lugar. No lo dudo. Yo no soy mejor que tú y estoy fabricado con el mismo barro. Pero hay una cosa muy importante que te está ocurriendo y es que te estás sintiendo cómodo en ese ambiente y ya ni te haces problemas de conciencia, del comportamiento tan incoherente en que estás inmerso.
Ahora te estás dando cuenta de las burlas que hacen de la religión y del mismo Dios, ese grupo de personas con quienes compartes tantas horas del día, por razón de tu trabajo. Aún estás en plan de observador y miedoso de darte a conocer como aún piensas. ¡Qué pena me da Teófilo! ¡Que pena! ¡Dios mío! Cómo puede venirse abajo en tan poco tiempo una formación tan religiosa vivida durante tantos años. Aquellos benditos años de colegio, esa gran devoción a María Auxiliadora que aún conservas, aunque un poco a escondidas; pero mi buen Teófilo, estás pisando un terreno pantanoso y poco a poco, casi sin darte cuentas, te estás hundiendo y cuando vengas a tomar conciencia de esta peligrosa situación, te estará llegando el fango hasta el cuello y si María Auxiliadora no hace un milagro, te puedes ahogar en el fango.
Ahora estás a tiempo. Has hecho muy bien en escribirme. Pienso que lo que no debes es seguir caminando por ese sendero que conduce a tu perdición personal, ahora, precisamente que te estás dando cuenta ¡Cuántos con los mismos principios que tú, de madre muy religiosa, formados en colegios de Salesianos, o de La Salle , o en los escolapios, donde entra en el ideario del Centro, como algo fundamental, la vida espiritual y han agarrado un camino, como el que has cogido tú, o peor, se han metido hasta en pandillas, no sólo de anticlericales, sino hasta de delincuentes, y metidos en los sitios mas bajos de la sociedad!
Empezaron poco a poco a desviarse del buen camino, y terminaron echando pestes del colegio. de los curas, y de todo lo que suene a religión. Sin apenas darse cuenta, acabaron siendo verdaderos rebeldes y enemigos de la Santa Iglesia y aún del mismo Dios. ¡Cuántos casos de sacerdotes que han renegado de Cristo y se han vuelto enemigos de la Iglesia ! Todos empezaron a abandonar sus relaciones con Dios, y finalizaron abriendo una zanja cada vez más ancha, de separación con Él.
¡Que lástima! ¿Verdad? Han cambiado el verdadero y único Dios, por un montón de dioses de la Tierra , capitaneados por el mismísimo Diablo, como son: el alcohol, el dinero, las drogas, la prostitución, y llegan a comportarse peor que los animales. ¡Dios mío! ¡Dios mío! A dónde vamos a parar. Cómo nos dejamos engañar y embaucar por el horrible Diablo, que nunca da la cara, y hasta le interesa que no crean en Él, para hacer más daño, como un zorro, agazapado. Por eso, mi buen amigo Teófilo, quiero que recapacites y que caigas en la cuenta, que no es cualquier cosa lo que te está ocurriendo. Es un aviso de Dios y creo firmemente que es la misma María Auxiliadora la que te está echando una mano. Lejos de meterte miedo, y menos de invadir tu vida, ya que me has dado ese voto de confianza, quiero exponerte, simplemente mi consejo.
Tú me dices que yo en tu lugar haría igual y no lo dudo. No obstante, si no quieres llegar a lo peor, a estar hundido en medio del pantano, ahora es el momento de echar una mirada atrás, con valentía, porque te estás jugando tu vida eterna. Puede ser que casi ya no te diga nada eso del Cielo, ni del Infierno.
No obstante, si aún queda en ti algún rastro de tu formación religiosa, te pido, por favor, que escuches a un amigo. Estás, mi querido amigo Teófilo, en el filo de un precipicio y has de tener en cuenta, que árboles más altos han caído.
Piensa por un momento en la grandeza que tenía el Diablo antes de ser arrojado al Infierno ¡Tan hermoso, tan inteligente, tan feliz! Y por su soberbia se enfrentó a su mismo Creador y, eso que no tenía "Diablo" que le tentara, porque a partir de ese día, empezaron a existir: el Infierno y los demonios. ¡Qué horrible! De esplendorosos ángeles llenos de felicidad y de amor, a horrorosos demonios, llenos de amarguras, infelicidad, envidia y odio. Tú que palpaste esa felicidad de niño y adolescente, como en el movimiento "luz y vida", a llegar ahora, a poder caer en lo más bajo de tu vida, en que sin darte apenas cuenta, estás envuelto hasta el cuello por el fango hediondo del pecado.
Cuántos casos he conocido parecidos al tuyo. Quisiera no tener tanta experiencia. He presenciado verdaderas aberraciones y atrocidades en personas que eran maravillosas moralmente, cuando niños. ¿Qué puedes hacer tú? Pienso que nadie te exige que seas un héroe pero si ves que no hay modo de cambiar y que tu situación espiritual sigue en declive, yo te aconsejaría que cambiaras de lugar, que buscaras un puesto de trabajo en otro lugar. Si no actúas a tiempo, llegará un momento en que todo esto que te digo te resbale y te empecines de tal modo, que estés en otra onda y que tengas dos vidas, cerrado a escuchar cualquier consejo que vaya en esta dirección. Ni valdrán los consejos de tu madre, ni harás caso a las pobres palabras de un amigo llamado "Padre Antonio" y hasta quizá nunca más quieras ni escucharme ni saber de mí.
Mi buen Teófilo, no estoy haciendo algo espantoso de tu problema. Sencillamente te estoy hablando con la mano en el corazón, buscando tu felicidad en el Cielo; pero también en la Tierra , porque la felicidad, con la que llenas el vacío y el alejamiento de Dios, es una felicidad vacía que caduca al momento. Me da coraje por dentro, de que ese zorro del Diablo del que casi nadie quiere hablar, salga con la suya y tenga un candidato más para el Infierno. Ahora mismo no estás en una situación tan degradante; pero es el momento de frenar y plantearte tu vida y compararla con esa otra época de tu vida en que tan feliz cantabas, el "rendido a tus plantas". Te acuerdas... ¿Verdad?
No sé por qué tenemos que echar en el olvido épocas bonitas de la vida que hemos vivido. y que pueden ahora, con una mayor madurez, impulsar a que llevemos una vida digna y en concordancia con tu vida cristiana. Fidel Castro, por ejemplo, se educó en los padres Jesuitas y ha llegado a perseguir a muerte a los mismos cristianos, aunque ahora parece que se ha vuelto más tolerante. Yo recuerdo cuando estaba con los guerrilleros en la sierra y tenía hasta un capellán. Y ¡cuántos, que fueron en su tiempo muy buenos católicos. se han vuelto con el tiempo verdaderos enemigos de Cristo y de su Iglesia y de todo lo que suene a religión!
Bueno, mi querido Teófilo, espero que no te haya caído mal lo que te he aconsejado a raíz de tú situación religiosa, ya que tú mismo me la has contado. No es que quería alarmarte, ni comerte el "coco" como se suele decir. Es lo que siento y he podido observar cómo tú cuando me cuentas, que aunque, sea lentamente, has ido dejando de bendecir la mesa, de santiguarte al pasar por las iglesias, sea como sea tu costumbre y, lo que es peor, creo que has dejado definitivamente todo contacto con la Iglesia y, como me relatas con toda sinceridad y frialdad que ya ni sientes remordimientos de faltar a Misa y duermes tan tranquilamente a "pierna suelta" como si nada hubiera pasado. Es grave lo que te pasa. Vas en declive y en bajada, en tu vida espiritual y en tu relación con Dios, hasta casi no pintar nada en tu vida. Hasta pronto, amigo.
¡Que lástima! Pero ¡Qué verdad tan grande! Una vez te dije, que, por el temperamento extremista que tienes, terminarías en "Santo" o en "Diablo". ¡Mira por dónde vas ya! Sin embargo. Dios te sigue esperando, y a mí, aquí me tienes como más amigo que nunca, dispuesto a echarte una mano si tú quieres
Seguiremos en otra ocasión. Hasta siempre, amigo Teófilo.
Antonio María Hernández Hernández.
|
|